El gobierno libertario acaba de sufrir una dura derrota. En el plano legislativo, se vio obligado a suspender hasta nuevo aviso el tratamiento del capítulo sobre venta de tierras a extranjeros dentro de la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada (popularmente conocida como Ley de Extranjerización de Tierras). Pero también sufrió un daño considerable en su terreno predilecto: el de la batalla cultural.
Foto: Sutef
¿Qué tienen en común Lali Espósito, Tini Stoessel, Dillom, L-Gante, Ca7riel, Nicki Nicole, La Joaqui, Licha Martínez, Emilia Mernes, Martín Cirio (y la lista podría seguir)? Cientos de miles de seguidores en redes -principalmente jóvenes, el mismo sector de la sociedad que le dio potencia a La Libertad Avanza-, son figuras que representan a la cultura argentina más allá de nuestras fronteras, están donde están gracias a su talento (son esas excepciones donde hablar de “meritocracia” puede tener algo de sentido). Y todos ellos, en el transcurso de 24 horas, le asestaron un golpe de knock-out a Javier Milei a fuerza de publicaciones en redes.
Ese impacto no llegó en cualquier momento para el gobierno nacional. El elenco gubernamental ya venía con serias dificultades para defender su iniciativa legislativa.
Malvinas: la chispa que encendió la pradera
Existe una idea que se repite hasta el hartazgo cada cuatro años: la Copa Mundial de Fútbol “distrae a la gente de los verdaderos problemas” y, por lo tanto, favorece a los oficialismos que aprovechan el momento de distensión para hacer pasar sus agendas. La afirmación se refuta sola con un par de números: 2014, Argentina finalista un año antes que el kirchnerismo perdiera en las urnas a manos de Juntos por el Cambio; 2018, -es cierto, corto y horrible para nuestro país-, se jugó doce meses antes de la derrota de Macri a manos de Alberto Fernández; 2022, Messi levantando la copa con el Frente de Todos en plena crisis que lo llevaría a dejar el poder al poco tiempo, vencido por una fuerza nueva que parecía imparable. Este 2026 dio un paso más allá: las malas noticias para el partido gobernante no solo coincidieron temporalmente con la Copa del Mundo, sino que comenzaron adentro de una cancha.
Resulta imposible entender la caída del Capítulo 3 de la ley impulsada por el oficialismo si no miramos el clima social generado por la Selección Nacional, sobre todo en relación con el partido de semifinales contra Inglaterra y la famosa bandera sobre las Islas Malvinas.

En términos de opinión pública, se trató de la activación de un encuadre que fue incluso más allá del reclamo histórico de nuestro país sobre nuestras islas. Los encuadres son atajos, mapas conceptuales fundamentales para la disputa política, porque en ellos se juega el sentido de lo que ocurre en la vida pública. No se trata únicamente de los temas que se discuten, sino desde qué ángulo se los mira. Y la imagen en cuestión trajo al centro del escenario un tema que le resulta muy espinoso a un gobierno alineado incondicionalmente, según sus propias palabras, con Estados Unidos e Israel: Argentina es un país con orgullo nacional, con reclamos vigentes sobre su soberanía y que está dispuesto a hacer ruido para que lo escuchen.
Desde Vozna Consultora realizamos una encuesta nacional con 2391 casos para entender mejor qué estaba pasando en la sociedad argentina con relación con esta discusión. El resultado fue categórico: al ver la bandera desplegada por la Selección, el orgullo, la soberanía y la memoria representaron el 96,4% de los sentimientos expresados. Acá no hay grieta: este número se explica por la adhesión decidida de votantes y simpatizantes de todo el arco político.

El timing es una variable fundamental de la comunicación política. El reflejo de La Libertad Avanza, al intuir que este tema haría temblar el apoyo de sus aliados legislativos, decidió pasar a un cuarto intermedio para el tratamiento de la ley. Pero cuando un encuadre se instala con fuerza, cuando toca una fibra sensible que ya estaba viva en la sociedad, no es tan fácil de revertir: unifica y le da cauce a un sentimiento que ya estaba ahí, en lo profundo del imaginario social.
De “Inviolabilidad de la Propiedad Privada” a “Extranjerización de Tierras”
La discusión planteada sobre los encuadres puede parecer un tecnicismo de los investigadores de opinión pública pero, en realidad, es algo muy concreto, muy palpable. Muchas veces se trata de la elección de una palabra para nombrar algo que ocurre: dime cómo lo nombras y te diré si ganas.
Esto vale más aún en lo que se refiere a la agenda legislativa, donde cada proyecto consta de extensos (y, digamos la verdad, muy aburridos) articulados plagados de aspectos técnicos. Los que vivimos “en la diaria”, incluso los que somos adictos a la política, no solemos tener el tiempo ni las ganas para leer cada coma de un proyecto de ley. Lo que ve la opinión pública, en definitiva, es la carátula; por lo tanto, en lo que diga esa carátula se juega el éxito o el fracaso de la iniciativa en la sociedad. Recordemos que, desde el punto de vista de un legislador, “la sociedad” se traduce como “los electores”, la gente que me va a decidir votarme o no hacerlo.
Ejemplos sobran para un lado y para otro. Cuando la “Ley de Aborto” pasó a llamarse “Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo”, poniendo el eje en la voluntad de las mujeres incluso para los detractores de la iniciativa, la discusión social se volvió más favorable a la misma. Cuando la “Ley Ómnibus” pasó a ser conocida “Ley Bases (para la Libertad de los Argentinos)”, el gobierno libertario ganó la discusión en la calle, en las redes y, por supuesto, en el recinto. Instalar el nombre, obligar incluso al rival a utilizarlo, es lo fundamental.
Por eso la idea oficialista, en este round, hacía énfasis en la “Inviolabilidad de la Propiedad Privada”: movilizar un imaginario de que nadie te va a sacar lo que es tuyo y que, con el marco jurídico actual, estaría en riesgo. Pero en el contexto temático y conversacional generado por la bandera de la Selección, de forma casi automática se rebautizó popularmente el proyecto como “Ley de Extranjerización de Tierras”. El tema pasó fácilmente por el lente predominante en la sociedad en este momento, en el cual la “contradicción principal” está en el eje Soberanía nacional vs. Potencias extranjeras. Javier Milei y su partido quedaron del lado perdedor y sus aliados (principalmente radicales y fuerzas provinciales) olieron el peligro y saltaron del barco. La derrota quedó consumada antes de ir al recinto.
Una batalla ganada en la guerra cultural
La batalla es un hecho puntual, mientras que una guerra es una sucesión de batallas. El desenlace todavía no está escrito, pero queda claro que la última batalla fue una derrota desastrosa para La Libertad Avanza.
Volviendo al principio: Lali Espósito, Tini Stoessel, Dillom, L-Gante, Ca7riel, Nicki Nicole, La Joaqui, Licha Martínez, Emilia Mernes, Martín Cirio retroalimentaron algo que ya estaba ahí, en la sociedad argentina. Ocurre con frecuencia con los referentes de la cultura popular y masiva: es un loop de retroalimentación donde se alinean con un tema que es potente y, a su vez, contribuyen a legitimarlo y expandirlo aún más. Una constante en sus publicaciones sobre esta cuestión es, nuevamente, la nominación: todos ellos hablaron de “Ley de Tierras” y de la extranjerización, mientras que ninguno hizo referencia a la propiedad privada. La carátula que la opinión pública le puso a este proyecto naufragado quedó clara, incluso para algunos ídolos populares que, en general, prefieren no tomar partido ante “cuestiones políticas”.
Una reflexión final: muchas veces los dirigentes complejizan demasiado los temas. La rosca, la interna, la palabra que aparece en la enésima página de una declaración que nadie va a leer. La cuestión es mucho más simple y, a la vez, más profunda: gana el que logra ponerle nombre a lo que está pasando.

Marcos Doudtchitzky es Licenciado en Ciencia Política (Facultad de Ciencias Sociales – UBA). Ha realizado cursos de posgrado en Opinión Pública y Comunicación Política (FLACSO) y es maestrando en Generación y Análisis de Información Estadística (UNTREF). Actualmente es Director de Investigación en Vozna Consultora con sede en Buenos Aires, Argentina, y desarrollo en distintos países de Latinoamérica.



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