Por Isabel Escalada*
“Plata o Mierda” es el documental de Toia Bonino (Adrogué) y Marcos Joubert (Claypole) que retrata la vida en prisión. El film participa en la Competencia Oficial Argentina de la 27° edición del Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente (BAFICI) y además se estrenará en el cine Gaumont el próximo 30 de abril.
El documental fue realizado con la dirección de Bonino desde la distancia, a través de las filmaciones que podía tomar Joubert con su celular en la cárcel. Mientras estaba tras las rejas, Joubert realizó un curso de fotografía en la Unidad Penal II de Sierra Chica, del Sistema Penitenciario Bonaerense, y a partir de esa experiencia, comenzó a enviar los videos de manera clandestina a Bonino. El resultado de ese intercambio es “Plata o Mierda”, que se proyectó con tres funciones con entradas agotadas en esta edición del BAFICI.
El origen del mismo está atravesado por una paradoja que también recorre la historia de Joubert: su regreso a la cárcel se produjo cuando intentaba reinsertarse laboralmente y tramitaba sus antecedentes penales por una causa que creía cerrada. Ese nuevo encierro, inesperado, fue el punto de partida de un registro que comenzó casi como una forma de resistencia cotidiana. Con un celular ingresado de manera clandestina, Joubert empezó a filmar su vida en prisión y a enviar ese material al exterior, convirtiendo la cámara en una herramienta para narrar al encierro.
Es un film audaz que batalla contra los límites de las normativas de la cárcel para mostrar lo que realmente sucede tras las rejas. Con encuadres prolijos y estéticos, Joubert logra plasmar el sentimiento de claustrofobia, ansiedad y depresión que vivió en esos pequeños espacios descuidados y precarizados, durante un momento tan desolador como lo fue la pandemia por el COVID-19.
En varias escenas, el protagonismo lo toman grandes tormentas eléctricas que rodeaban la cárcel. Marcos asegura que esas imágenes son parte del documental porque siempre le gustó la lluvia, pero el encierro hizo que la valorara más: “Pasé seis años sin mojarme por la lluvia, a veces sacaba la mano por las rejas solo para poder sentirla”. Las condiciones en las que vivió Marcos durante su encierro, y que hoy viven los miles de presos en las unidades penitenciarias, muchas veces son inhumanas y en este documental eso se muestra de una manera cruda y honesta. Joubert y Bonino lograron un film que expone cómo, incluso en un espacio tan oscuro como la cárcel, pueden encontrarse la amistad, la belleza y la esperanza.
En esta entrevista con Cordón, Bonino, directora, guionista y editora de “Plata o Mierda”, dialogó sobre su film, criticó el sistema penitenciario, habló sobre el financiamiento al cine nacional y recordó sus comienzos como realizadora audiovisual en el Conurbano.
¿Cómo fue el primer contacto con Marcos? ¿De qué manera pudieron conectar las ideas para lograr este documental?
A Marcos lo conocí por primera vez en un almuerzo familiar en la casa de la que era su novia, cuando él estaba en libertad. Después, me enteré que estuvo preso y en una esquela que él le escribió a su novia le dijo: «Si Toia se enterara que estoy preso, seguro le interesaría hacer algo». Creo que esa fue la primera intuición en relación a que podíamos trabajar juntos. Marcos comenzó a mandarme videos, en principio los iba a usar para otra película que estaba haciendo y después de bastante tiempo me di cuenta de que en esas imágenes que mandaba había una película posible. A partir de ahí, empecé a guardar las imágenes y audios que enviaba y a lo largo de los años fue cambiando también la relación entre nosotros, y también la de él con la película.
¿Cuál es tu postura respecto al sistema penitenciario del país tras atestiguar el proceso de Marcos?
Es una cárcel pensada para pobres, casi toda la población que está presa es de bajos recursos. Está muy lejos de intentar hacer un trabajo de resocialización o revinculación, muchos detenidos salen peor de lo que entraron porque fueron aislados de su familia, sus amigos, sus hábitos y sus costumbres. Viven en condiciones realmente muy precarias y muchas veces sufriendo maltrato.

Toia Bonino.
¿Cómo consiguieron el financiamiento para el documental? ¿Cuál es tu postura frente al desfinanciamiento del cine nacional?
Luego de varios intercambios de imágenes y videos, presentamos el proyecto al Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA) y obtuvimos su financiamiento, gracias a eso pudimos realizarlo. También, el proyecto circuló en distintas versiones de corto, ganó un premio en el Festival PLAY Videoarte y Cine Experimental y fue premiado al presentarlo como cortometraje en el Festival de Mar del Plata y el premio independiente del Fondo Nacional de las Artes al Mejor Cortometraje Argentino. Con esas ayudas lo pudimos realizar, siempre con esfuerzo, porque los subsidios nunca son muy generosos al quedar desactualizados, pero es una película que por las condiciones mismas en las que fue rodada, era posible de hacer solo con esa financiación.
Sobre el financiamiento nacional, entiendo que es muy complejo para todas las personas que hacemos cine y para los que pensamos que estamos construyendo una identidad cultural y un reconocimiento mundial que tiene el cine argentino. El cine tiene una faceta industrial que se autofinancia. Hoy hay muchos técnicos de muy buena calidad que ven limitadas sus posibilidades.
Al crecer en Adrogué, ¿crees que fue más complejo meterse en el mundo del cine? ¿Qué consejo le darías a otro joven del Conurbano que desea hacer cine?
No sé si fue más complejo incursionar en el mundo del cine por vivir en Adrogué. Yo no estudié cine, estudié Bellas Artes y Psicología y tuve la suerte de poder viajar para ir a las universidades de la Ciudad de Buenos Aires y que mis padres me pudieran mantener, porque a las horas de cursada y estudio se les suman las horas de viaje y más aún si agregamos una jornada laboral. Entiendo que sí hay una dificultad en las distancias y por eso lo interesante de todos los fomentos a la educación de manera local. Como consejo, me parece que no hay muchas formas a seguir, a mí me funciona bastante hacer el trabajo con las cosas que tengo cerca y muchas veces trabajar también con el error.
¿Cómo fue el proceso de edición de los videos enviados por Marcos desde la cárcel?
Muy arduo y costoso porque había una cantidad enorme para seleccionar. Fue bastante exhaustivo el trabajo que hicimos para recuperar, lo más posible, los audios grabados con sonido ambiente para lograr que se escuche lo mejor que se pueda en las salas de cine, sin perder esa cualidad de ser audios de WhatsApp.
¿Cuáles son tus expectativas con respecto al BAFICI 2026 tras ganar el premio a Mejor Dirección en la edición de 2017 por tu ópera prima «Orione»?
No tengo una expectativa particular a partir de haber ganado ese premio, estamos muy contentos de poder participar del festival y de poder presentarla en salas, luego del BAFICI la vamos a estrenar en el Gaumont el 30 de abril. Tenemos mucho entusiasmo de compartir esta película con el público argentino, porque fue seleccionada en el Festival Internacional de Cine Documental de Ámsterdam y la estuvimos presentando por primera vez allá, fue una experiencia extraordinaria, pero me imagino que va a tener una repercusión muy diferente en el público argentino..

Marcos Joubert
¿Qué fue lo que viste en el barrio Don Orione de Claypole que te generó la necesidad de grabar tu primer largometraje acá?
Yo me acerqué al barrio Don Orione porque trabajaba con una asociación de mujeres que se llamaba “Creando juntas”. A partir del trabajo con ellas, empecé a conocer el barrio y a otras mujeres y hay algo de esa vecindad a gran escala que me parecía muy interesante. La primera cosa que hice en el barrio fue un libro objeto que se llama “Relatos de palier”, al que hicimos juntas con la asociación, y a partir de ahí hice un corto que se llama “Manteles”, en donde diferentes mujeres del barrio hablan sobre su mantel. Haciendo ese corto conocí a Ana, que es la protagonista de Orione. “Plata o mierda” es el cuarto trabajo que se vincula con el barrio, debido a que Marcos, director y protagonista, vivía y vive en Don Orione, Claypole.
¿Cuál es tu próximo proyecto como realizadora audiovisual? ¿Está vinculado al Conurbano?
Sí, estamos pensando realizar un cortometraje en conjunto con Marcos.
En ese sentido, respecto a su futuro como cineasta, Joubert encontró un camino de ida: “Con la falta de financiamiento nacional al cine, puede que ahora se complique un poco más, pero hay un proyecto a futuro. Van a saber de mí”, avisa.

*Isabel Escalada es estudiante de la Licenciatura de Comunicación Social en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora (UNLZ). Gestiona las redes sociales de distintos medios gráficos y es creadora de contenido sobre cine para plataformas digitales.



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