Por Julián Carrizo*
Foto: cobertura UNLZ
La cuarta Marcha Federal Universitaria marcó otro episodio de respuesta para un gobierno que se encargó de desmantelar todos los sectores que tienen un mismo fin: el desarrollo social de quienes menos tienen. En la Universidad Nacional de La Matanza, como también se replicó en muchas provincias del país, se demostró que la educación pública y de calidad se defiende, no solamente como un derecho, sino también como un principio vital en la vida de quienes habitamos el conurbano bonaerense.
La movilización no comenzó el 12 de mayo, ya que desde días previos, desde el frente sindical UNLaM, se llevó a cabo un proceso de visibilización acerca del recorte del presupuesto universitario, el cual se enfocó en demostrar la realidad en la que se encuentran las casas de altos estudios, algo que las y los estudiantes vivimos día tras día. Esto profundizó nuestro reclamo, sumando cientos de estudiantes para organizar otra jornada de reclamo por aquello que nos pertenece.
El día de la marcha, el compromiso de todos se demostró desde el primer minuto, ya que se veían personas que viajaban más de una hora para encontrarnos nuevamente en la universidad, pero con un fin que nos convoca a cada uno de nosotros, que es la permanencia y la calidad de nuestras instituciones públicas. Para quienes ya habíamos estado en otras movilizaciones, nuestra tarea era sencilla: promover y acompañar a aquellas personas que no tenían experiencia, remarcando la dedicación para que estén seguros y tranquilos durante la jornada.

Finalmente, comenzamos a marchar hasta Avenida de Mayo y Piedras, llevando carteles, remeras, y distintas distinciones que remarcaban con orgullo el lugar del que venimos, La Matanza, el corazón del conurbano. Nuestro compromiso es uno: demostrar que las políticas públicas son un factor importantísimo para el desarrollo de las personas.
Ver a todos nuestros compañeros, docentes y no docentes defender una misma postura, con tanto honor y compromiso y encontrarnos con todas y todos los que defienden la educación pública, me hizo sentir seguridad de quienes nos rodean. Por más que la movilización sea en reclamo del incumplimiento de la ley de financiamiento universitario, hubo un cruce de sensaciones en las calles, tanto la ira como la alegría de estar peleando por aquello que nos pertenece. Conocidos y desconocidos detrás de una misma bandera: la universidad pública y de calidad.
Aunque esta haya sido la cuarta marcha federal universitaria, el reclamo lo vivimos en carne propia todos los días quienes estudiamos y nos formamos en este tipo de instituciones, ya que son nuestra segunda casa. Por eso la vamos a seguir defendiendo con tanta fuerza.
*Estudiante de Comunicación Social (UNLaM)



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