El oficialismo ya está lanzado a la disputa por el control político del espacio entre LLA y el PRO. ¿Hay un post mileísmo?
Aunque falta más de un año para las elecciones presidenciales, la política argentina ya comenzó a acomodar sus piezas. No se trata de una novedad: los oficialismos y las oposiciones suelen iniciar ese proceso apenas concluye una elección.
Pero, en un escenario donde los partidos tradicionales perdieron buena parte de su identidad y las alianzas son cada vez más flexibles, cada movimiento adquiere un significado mayor.
Los recientes cambios dentro del oficialismo y las tensiones entre La Libertad Avanza y el PRO parecen responder menos a la coyuntura que a una estrategia de largo plazo. Más allá de las razones formales que explicaron la salida de un funcionario clave del Gobierno, el Gabinete Manuel Adorni, el episodio abrió una serie de interrogantes. En política rara vez los hechos ocurren de manera aislada.
La aparición de información sobre viajes, compra de inmuebles y de bienes que involucran a Adorni, la velocidad con la que esa información circula y el momento elegido para hacerlo suelen ser parte de una disputa de poder. Cuando alguien cae, la primera pregunta siempre es quién se beneficia.
El que saca, ¿no pone?
Desde su desembarco en la Jefatura de Gabinete, Adorni acumuló cuestionamientos por un estilo confrontativo, respuestas incompletas frente a las acusaciones, y una relación cada vez más tensa con la prensa y con distintos sectores del oficialismo. Ni siquiera en su carta de renuncia dejó de lado esas premisas: desafiante, se victimizó, pero dejó intactos los grises en su explicación patrimonial.
Gracias por su confianza Presidente. Ha sido un verdadero honor.
Fin. pic.twitter.com/AJyuy6nDOY
— Manuel Adorni (@madorni) June 27, 2026
Esa combinación terminó debilitando su margen de maniobra en un Gobierno donde la fortaleza política depende, casi exclusivamente, de la confianza presidencial y del respaldo del círculo más cercano al poder.
Uno de los principales beneficiados parece ser Diego Santilli. Desde hace tiempo construye un perfil que oscila entre el PRO y La Libertad Avanza, manteniendo canales abiertos con ambos espacios. En distintos momentos se mostró como un puente entre las dos fuerzas y, al asumir, directamente alineado con el liderazgo del presidente Javier Milei.
En sus primeras declaraciones como jefe de Gabinete designado dijo: “El liderazgo hoy es claramente de Javier Milei. Estoy convencido de que debe ser el primer presidente no peronista que reelija”. La alusión fue, claro, para Mauricio Macri, que perdió en su intento reeleccionista en 2019 contra Alberto Fernández.
Su respaldo explícito al proyecto libertario y su aspiración de competir por la gobernación bonaerense lo ubican hoy en una posición expectante dentro del nuevo esquema de poder.
Mauri, sin milanesas ¿ni candidaturas?
Lejos de los tiempos en que el presidente Milei lo invitaba a comer milanesas en la residencia de Olivos, la gravitación de Macri es cada vez más difusa. Y la posibilidad de que sea candidato presidencial en 2027 se torna más remota. Ni siquiera el margen de ir por la ciudad estará disponible si su primo, Jorge Macri, convalida que va por la reelección.
El fundador del PRO aparece cada vez más condicionado por la migración de dirigentes de su espacio hacia el oficialismo. Sin poder partidario, una candidatura legislativa parece un premio consuelo para un dirigente que nunca tuvo apego por el trabajo parlamentario. Mientras Patricia Bullrich consolidó su integración al Gobierno nacional y Cristian Ritondo mantiene un vínculo de cooperación parlamentaria con el oficialismo, Macri intenta recuperar protagonismo mediante reuniones políticas y comunicados que, hasta ahora, parecen llegar después de que los acontecimientos.
La sensación es que conserva influencia institucional, pero perdió capacidad para ordenar políticamente a quienes fueron sus principales referentes territoriales.
Sin embargo, hay que sumar otro interrogante dentro del propio oficialismo.
Karina levanta el perfil
Mientras dirigentes provenientes del PRO ocupan cada vez más espacio, la figura de Karina Milei permanece como el principal factor de cuidado del poder libertario. La estrategia, que estaba más focalizada puertas adentro, comienza a abrirse. La secretaria General empezó a mostrar una agenda más activa públicamente desde que Adorni –su protegido- comenzó su derrotero, acuciado por denuncias públicas y causas judiciales.
Antes y después de la renuncia de Adorni, Karina armó reuniones con los parlamentarios oficialistas para mostrar las garras políticas a sus amigo-adversarios provenientes del PRO.
Lo había hecho ya en el inicio de la tensión mostrándose con Patricia Bullrich, ex Pro, ex candidata macrista a la Presidencia en 2023, ex ministra de Seguridad de Milei y ahora jefa del bloque de Senadores libertarios. (Sólo contamos el derrotero de los dos últimos años y medio, para no marear).
Bullrich fue la más activa en el señalamiento contra Adorni y una de las artífices del acorralamiento para que renuncie. No está muy claro si Karina volverá a invitarla a compartir agua con y sin gas, como a principios de junio.

En cambio, desplegó una agenda múltiple y a las reuniones privadas sumó reuniones lideradas por ella con los legisladores, encuentros con representantes comerciales y un poco más de voz activa en las redes. Las luces se las llevará por un rato Santilli, pero Karina sigue siendo de cuidado.
Ruido en la Rosada: Bullrich faltó a la reunión de Karina y Adorni con senadores para blindar al jefe de Gabinete
El ex vocero se juntó con legisladores de La Libertad Avanza para explicar su situación y la Secretaria General de Presidencia les pidió apoyarlo en la Cámara Alta.…
— El Destape (@eldestapeweb) June 23, 2026
Así, la llegada de Santilli actúa como un llamador de atención. El nuevo jefe de Gabinete dijo que abrirá las negociaciones con gobernadores y con aliados, una movida tan necesaria para el oficialismo como peligrosa para los “nacidos y criados” violetas que avizoran que el color puro comienza a desteñir.
En la Casa Rosada comienza a sembrarse un nuevo equilibrio interno del oficialismo para el último tramo del mandato de Javier Milei. Y a moverse las fichas de cómo la alianza de derecha gobernante buscará continuar en el poder.

*Gabriela Granata es Licenciada en Periodismo de la Universidad de Lomas de Zamora y cursa una Maestría en Comunicación Digital e Interactiva en la Universidad de Rosario. Es docente de las materias de Taller de Redacción Periodística (UNLZ) y de Periodismo Político, Introducción al Periodismo y Prácticas profesionales en las Universidades Católica Argentina (UCA) y de Belgrano (UB). Realizó cursos de posgrado en Comunicación Política en FLACSO.
Se desempeñó como redactora y editora en agencias de noticias NA y Télam, en el diario Crítica y dirigió la revista de actualidad Veintitrés. Actualmente, es la directora periodística del diario especializado en economía BAE Negocios baenegocios.com y conduce el programa de radio Números primos, los viernes de 17 a 18 por AM Con Vos.



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