De 2003 hasta acá, el peronismo viene armando frentes electorales. Con las urgencias sociales que emergen hacia el horizonte de 2027, el debate sobre un proyecto alternativo cobra volumen.
Por Gabriela Granata*
Axel Kicillof propone “nuevas canciones” y el armado de un frente amplio opositor. Después de reunirse con Cristina Kirchner, Miguel Pichetto planteó que hay que dejar de mirar los “errores del pasado” y construir una alianza amplia y productivista. El resto de los gobernadores peronistas calla. La presidenta del PJ, Cristina Kirchner, envuelta en otro proceso judicial, tiene menos presencia pública y más incidencia en el debate interno. ¿Hacia dónde debe ir el peronismo para ser una alternativa en 2027?
Mientras la dirigencia política cavila su agenda, la realidad se la enrostra: inflación, deudas familiares, despidos, cierres de fábricas, caída del poder adquisitivo, recortes en la educación… temas que, en las últimas semanas, tuvieron eclosión sin conducción
Los datos del Indec hablan por sí solos: los dos primeros meses del año rondaron el 3% y no hay señales claras de desinflación desde mayo de 2025.. El gobierno de Javier Milei ya probó todas las excusas:
- El riesgo “kuka” (¿cuál sería, con la oposición desarticulada?);
- La inflación núcleo “baja” (en la medición de febrero fue más alta que la general y marcó 3,1%);
- La mejora de salarios: ante la Asamblea Legislativa del 1° de marzo, el Presidente dijo que se triplicó el salario en dólares. ¿Por qué, entonces, hay más familias endeudadas, 10% de morosidad y una de cada cuatro deudas con fintech en irregularidad? Tal vez la cuenta no sea tan lineal y haya que medir el poder de compra del salario, que está por debajo de 2023, cuando asumió.
Los empresarios tampoco le dieron una mano. Luego de haber dirigido frases despectivas contra el CEO de Techint, Paolo Rocca —“Don Chatarrín de los tubitos caros”— y de desprestigiar a los industriales nacionales, el dueño de Fate, Javier Madanes Quintanilla, provocó un “principio de revelación” cuando anunció el cierre de su planta y el despido de 920 empleados, justo cuando se discutía la ley laboral que facilitará despidos. Si con la ley vieja ya hubo casi 200.000 puestos registrados menos, pocos quieren hacer las cuentas de lo que vendrá. Y, en un giro inesperado, el Ministerio de Capital Humano anticipó sanciones a la empresa por no pagar los sueldos de los despedidos. (Nota para la próxima edición: ¿a cuántas empresas que despidieron y no pagaron se les aplicaron multas?).
Peronismo disperso, agenda sin eje
La derrota electoral de 2025 todavía pasa factura. La construcción de un liderazgo nacional empieza a mostrar movimientos más contundentes. El más claro, sin dudas, es el del gobernador bonaerense Axel Kicillof, que presentó su propio centro de estudios Derecho al Futuro (Cedaf), un think tank para armar propuestas sociales y económicas, destinado a la formación de cuadros. Un clásico: una plataforma de gobierno nacional.

El gobernador bonaerense Axel Kicillof presentó el Centro de Estudios que será el Think Tank para su candidatura presidencial.
“Dejemos de mirar las encuestas y las columnas de opinión de los diarios. Hay que ir al barrio, a la fábrica, a la escuela, a los claustros, para buscar ese potencial que tiene el peronismo y que hay que despertar. Esto tiene que ser federal. Es una invitación a que en todos los rincones del país se despierten las células dormidas, se conecten y empecemos a pensar un país”, dijo Kicillof.
Son los primeros movimientos de una estrategia que ya se viene concretando: recorridas silenciosas por las provincias, reuniones de bajo perfil con referentes provinciales en distritos donde no gobierna el peronismo o donde lo hacen peronistas salpicados de violeta.
Kicillof tiene un juego complicado. Debe perfilar su identidad como candidato presidencial y líder nacional con el peso de las críticas del sector que responde a Máximo Kirchner, La Cámpora, que incluso le reprochó no haber mencionado la condena a Cristina Kirchner en la apertura de sesiones ordinarias de la Legislatura bonaerense.
Desde el sector más conservador del peronismo, al que le pone voz el diputado Miguel Pichetto, desconfían de Kicillof porque “sigue hablando de temas que ya no van, como los derechos humanos o los temas de género, como si estuvieran bajando de Sierra Maestra”, en términos del rionegrino.
Pichetto, que fue uno de los líderes del grupo legislativo federal que alumbró luego el espacio transpartidario Provincias Unidas (por cierto, un fracaso electoral), ahora está convencido de que “no hay ancha avenida del medio” y que hay que ir hacia un frente amplio de centro. Puede ser la idea que tienen otros dirigentes del peronismo. No parece ser la misma que sostiene Kicillof.

Miguel Angel Pichetto, presidió el bloque kirchnerista, fue compañero de fórmula de Macri, armó un espacio «federal» y ahora quiere una alianza de centro liderada por el PJ.
Los problemas para ser oposición… y opción
Para el analista político Pablo Salinas, hay una dificultad del peronismo para construir una alternativa clara mientras persista la superposición de liderazgos entre Cristina Fernández y el gobernador de la provincia de Buenos Aires. Agrega que el problema central no es únicamente la disputa de poder, sino una paradoja política: Cristina mantiene una influencia decisiva dentro del peronismo, pero enfrenta una imposibilidad fáctica para competir electoralmente.
“En política es clave la capacidad de constituir una amenaza electoral. Cristina hoy puede ser una amenaza interna para cualquier dirigente que desafíe su liderazgo, pero no puede competir en las urnas”, sostuvo el analista.

Tiene el núcleo duro de votantes del peronismo. Lider y presidenta del PJ, gravaita sobre el armado.
En ese marco, el liderazgo de Kicillof aparece condicionado. El gobernador transita su segundo mandato en la provincia de Buenos Aires —y, por lo tanto, el último permitido—, lo que lo obliga a proyectar su carrera hacia la arena nacional. Sin embargo, su discurso aún aparece fuertemente ligado al kirchnerismo. “El problema es que se habla de una renovación o de nuevas canciones dentro del peronismo, pero cuando se escucha el contenido del discurso no aparece una diferencia clara”, explicó.
En ese contexto, la presidencia de Kicillof del Partido Justicialista bonaerense también introduce una variable adicional. Conducir el partido implica responsabilidades institucionales que pueden limitar su margen de maniobra como armador político y obligarlo a negociar más con sectores internos que con los externos.
La pregunta central es si Kicillof logrará consolidarse como figura nacional sin romper con el capital político de Cristina, o si esa superposición de liderazgos terminará frenando la renovación del espacio. Y, claro, si el resultado será suficiente para que el peronismo sea convocante de una alianza con una propuesta alternativa para 2027 o si, por el contrario, plasmará su dispersión.

*Gabriela Granata es Licenciada en Periodismo de la Universidad de Lomas de Zamora y cursa una Maestría en Comunicación Digital e Interactiva en la Universidad de Rosario. Es docente de las materias de Taller de Redacción Periodística (UNLZ) y de Periodismo Político, Introducción al Periodismo y Prácticas profesionales en las Universidades Católica Argentina (UCA) y de Belgrano (UB). Realizó cursos de posgrado en Comunicación Política en FLACSO.
Se desempeñó como redactora y editora en agencias de noticias NA y Télam, en el diario Crítica y dirigió la revista de actualidad Veintitrés. Actualmente, es la directora periodística del diario especializado en economía BAE Negocios baenegocios.com y conduce el programa de radio Números primos, los viernes de 17 a 18 por AM Con Vos.



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