Iba a empezar este poema diciendo que tengo suerte.

Suerte de haber visto a la tortura como una palabra muerta en los libros de texto.

Suerte de haber escuchado cómo irrumpen en una casa,
la puerta destrozada a patadas
las familias de rodillas
el llanto de los niños
las bibliotecas revueltas
manoseadas
quemadas
sólo en las películas y en los documentales de Canal Encuentro.

Suerte de que mi madre no me dijera,
como sí le dijeron a mi madre,
“ojo cuando vayas a la facultad,
no te metas en el centro de estudiantes”.

Iba a empezar este poema diciendo que tengo suerte, pero
¡qué ingrata sería, si lo tratara como una cuestión de suerte!

Porque esta vida, mi vida en democracia, es gracias a luchas empedernidas,
al sacrificio de mucha gente.
Así que hoy, en democracia, les digo:
Gracias por darme mi suerte.


*Victoria Sinnott es locutora nacional y estudiante del Profesorado en Comunicación Social de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora.