Cambios en el INCAA, recortes al fomento, reformas legislativas y una nueva concepción del cine basada en el consumo marcan el rumbo de la política audiovisual nacional. Frente a ese escenario, la Provincia de Buenos Aires impulsa una ley de promoción como respuesta a un sector en crisis.
Por Isabel Escalada*
Foto: Instagram Centro de Estudiantes de la ENERC
El 2025 comenzó con un cambio en la cuota de pantalla de las películas nacionales en carteleras que pretendía generar una mayor presencia de industria argentina en las salas. En ese momento, el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, celebró la medida: “Tendremos menos ñoquis y más cine, de ese que la gente quiere ver, en libertad”. Pronto esta idea se iba a contradecir con las políticas que minimizaron las producciones.
Para marzo, 13 empleados del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales de Argentina (INCAA) fueron despedidos bajo la resolución 145/25 publicada en el Boletín Oficial, que lo definió como un «proceso de readecuación de personal por encontrarse excedida la dotación óptima necesaria». Al mismo tiempo, se generó polémica en la órbita cinematográfica por un “gasto excesivo” y “poco transparente” desde el organismo a una empresa privada. El organismo contrató a la firma BIGTREE STUDIO S.R.L. para el desarrollo y mantenimiento de la plataforma digital INCAA EN LÍNEA, con un presupuesto de 252.000 dólares. Esto generó fuertes críticas en el sector, ya que no se abrió una licitación pública para evaluar otras ofertas.
En abril, la Asociación de Productores Independientes de Medios Audiovisuales denunció que se había cumplido más de un año (desde el inicio de gestión de Carlos Pirovano en el Instituto, aproximadamente) sin ninguna película argentina aprobada para su producción por el Instituto. A su vez, calificaron de “ineficaz” la decisión de reemplazar el tradicional sistema de fomento por créditos bancarios: “Ninguna productora accedió a esos créditos porque no funcionan en el ecosistema económico del cine”.
A mitad de año, el INCAA actualizó el régimen de subsidios para películas con requisitos de acreditación de audiencias, para enfocar el fomento en el consumo audiovisual. Esta medida golpea a las producciones más chicas y emergentes, ya que al tener poco presupuesto, el desafío de alcanzar las visualizaciones exigidas es más difícil comparado a las grandes productoras.
TikTok, fast content y la visión de la conducción actual
Al poco tiempo, la entidad liderada por Pirovano modificó la cuota de pantalla de las películas nacionales de nuevo: los films de ficción o animación deben exhibirse en un mínimo de 14 funciones en un plazo de noventa días, mientras que los documentales solo requerirán un mínimo de 7 funciones dentro del mismo período.
En esa línea ideológica que propone una industria del cine basada en el consumo se posiciona el presidente del Instituto, que generó polémica al confesar la forma en la que ve películas: “Cuando vos ves mucho TikTok, ves casi toda una película”. Esta no fue la única vez que mostró su fanatismo por esta tendencia en las redes sociales: al poco tiempo, en el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, advirtió que el futuro de la industria va de la mano con el “fast content”. “El futuro son los videos de un minuto en formato vertical de producciones de ficción para un reel”, afirmó.
En los últimos meses del año, se decretó a través de la resolución 194/2025 el traspaso de derechos, bienes, personal y presupuesto del INCAA a CAI S.A.U. (ex Contenidos Públicos Sociedad del Estado), incluida la operación de CINE.AR PLAY y CINE.AR ESTRENOS. Al poco tiempo, mediante el Decreto 821/25, este traslado quedó sin efecto y las plataformas siguen bajo la órbita del Ministerio de Cultura. Sin embargo, este freno solo abrió las puertas a una subasta.

Pirovano pasa por la marcha frente al INCAA en defensa del cine nacional. Fuente: Instagram Centro de Estudiantes de la ENERC
Pirovano explicó, en una nota con Ámbito, que la subasta tendrá dos etapas requeridas: un primer momento para verificar la experiencia de los interesados en administración de plataformas y canales, y una segunda para definir un “ganador”, que deberá garantizar la continuidad de la señal y absorber al personal actual (debido a los despidos, en este momento cuenta solo con 10 empleados), ya desvinculado del Instituto y sujeto a ser contratado por la empresa adjudicataria. Al mismo tiempo, el presidente del organismo indicó que la venta es de la marca CineAr, no de sus contenidos, y sostuvo que se mantendrá el sistema por el cual las obras nacionales se incorporan según su calificación y vínculo con el INCAA.
CineAr fue creada con el objetivo de garantizar el acceso libre y gratuito al cine nacional, pero el titular del organismo no pudo asegurar que esto continuará debido a que dependerá de los nuevos dueños.
Hace pocos días, en una entrevista en TN, Pirovano fue consultado sobre el destino del dinero del fondo de fomento que no ha sido utilizado para la industria del cine en el último período debido a las pocas producciones y desde la presidencia del Instituto señalaron que “30 millones de dólares están invertidos en títulos públicos”.
La reforma que amenaza el financiamiento del cine
La última noticia que golpeó a la comunidad del cine fue la del proyecto de ley de la Reforma Laboral que impulsa el gobierno de Javier Milei, en el que avanza contra el financiamiento del cine nacional. La reforma busca incorporar cambios en dos leyes clave: la Ley de Cine (17.741) y la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual (26.522).
Por un lado, se eliminan herramientas de control del INCAA, como la fiscalización de taquilla, declaraciones juradas obligatorias y sanciones por falsificación de boletos. Sin esos controles, el organismo pierde toda capacidad de verificar ingresos y sostener su recaudación. También, aparece la derogación del Título V de la Ley 26.522, que establece un gravamen sobre la facturación de radios, canales y servicios de cable. Ese impuesto destina el 25% de lo recaudado al Fondo de Fomento Cinematográfico. Sin él, desaparece la principal fuente de financiamiento del cine argentino, la RTA, el Instituto Nacional del Teatro, el Instituto Nacional de la Música y los proyectos audiovisuales comunitarios.
Si el proyecto se aprueba tal como está redactado, podría perder sus fondos propios y dependerá de las partidas que decida invertir el Ministerio de Economía.
Desde la Asociación de Directores de cine PCI denuncian: “Si esto sucede implicaría la desfinanciación automática del INCAA. Un golpe directo y mortal”. Al mismo tiempo, la comunidad de la Escuela Nacional de Experimentación y Realización Cinematográfica (ENERC) reclama que sin este financiamiento “se frena la producción nacional, se afecta la formación profesional, se desarma la industria audiovisual y se pierden miles de puestos de trabajo”.
La Provincia enciende una luz de esperanza para los cineastas
La Legislatura de la provincia de Buenos Aires aprobó la ley de Promoción y Desarrollo de la Industria Audiovisual, una herramienta fundamental de apoyo para el cine bonaerense.
La norma fue impulsada por el gobernador Axel Kicillof y la presidenta del Instituto cultural de la Provincia, Florencia Saintout. La misma crea un Fondo de Fomento Audiovisual, promueve y protege la creación, producción, distribución y exhibición nacional e internacional de contenidos audiovisuales bonaerenses, genera empleo de calidad y preserva el patrimonio cultural bonaerense.

Florencia Saintout, presidenta del Instituto cultural de la Provincia de Buenos Aires.
“En este contexto, defender nuestra historia y soberanía es crucial frente a cualquier intento de vocación colonial. La producción audiovisual es un espacio de soberanía. Es esencial para contar nuestras historias, tanto las del pasado como las que están por venir”, sostuvo Saintout en una reunión de trabajo hacia la reglamentación de la Ley que contó con la participación de sindicatos, gremios, asociaciones y cámaras del rubro, festivales independientes, distintos espacios multisectoriales, universidades, medios públicos, centros de estudiantes, redes de salas y polos audiovisuales municipales.
Esta noticia se celebra ante la constante lucha del sector audiovisual contra las políticas del Gobierno nacional que golpean a la cultura desde el inicio de su gestión. El futuro del cine nacional está en peligro de extinción. De aprobarse el proyecto de reforma laboral que impulsa Javier Milei, la comunidad del cine se enfrentaría a una fragilidad insostenible.

*Isabel Escalada es estudiante de la Licenciatura en Periodismo en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora (UNLZ). Realiza contenido sobre cine en redes sociales, y es productora y co-conductora en «El escenario», programa de cultura de Radio Conurbana.



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