La defensa de las políticas de Memoria, Verdad y Justicia, en lo que hace a la Justicia básicamente, va por la reiteración de cada acto de militancia en Tribunales. Militar en Tribunales significa seguir investigando; seguir llevando pruebas; seguir presentando querellas; seguir participando activamente en los juicios orales; seguir uniendo a todos los grupos de víctimas; seguir empujando y ayudando a La Retaguardia y a otros grupos periodísticos para que transmitan los juicios, que les da mucha difusión.

Tenemos que seguir el ejemplo de las Madres, que hicieron todo para llevar a juicio a los genocidas.

Este año, el 22 de abril, se estarán cumpliendo 40 años del inicio del Juicio a las Juntas, y ese juicio, producto de la lucha de las Madres y del movimiento de Derechos Humanos, se consiguió a fuerza de las denuncias y de poner en la conciencia de la sociedad la necesidad de que no haya impunidad en la Argentina.

Esa lucha después continuó de todas las maneras posibles, aún en los tiempos de impunidad, y logró que un altísimo porcentaje de la sociedad argentina apoyara esas políticas, y yo creo que las sigue apoyando. Una prueba de ello fue el año pasado, cuando ocho diputados y diputadas de Milei visitaron a un grupo de genocidas en Ezeiza. El repudio fue mayoritario: de los medios; de muchos periodistas que se encolumnan detrás de Milei, pero que para esto hacen punto aparte; de grandes sectores de la política argentina. Por eso es necesario que, de todas las maneras posibles, se defienda el juzgamiento de los genocidas.

323 sentencias, que son las que hemos tenido desde el Juicio de las Juntas en adelante, han confirmado que aquí hubo un plan de exterminio, que aquí no hubo una guerra, y que aquí cada responsable penal debe ser llevado a Tribunales, juzgado y, si se prueba su responsabilidad penal, debe ser condenado.

Por eso, abogadas y abogados de todo el país que estamos en causas de lesa humanidad y que conformamos el Colectivo Nacional Mario Bosch, vamos a tener nuestras jornadas nacionales en mayo para definir las líneas de acción a continuar durante este año y los años siguientes. Porque faltan muchísimos años de juicio, quedan miles y miles de genocidas sin haber sido juzgados todavía, quedan miles y miles de víctimas que no han tenido nunca un juicio oral. Quedan 300 nietos y nietas para recuperar. Quedan muchos responsables civiles para ser juzgados.

Este año se espera el juicio por la responsabilidad penal de uno de los gerentes de la empresa Mercedes-Benz, por los crímenes cometidos contra sus trabajadores, y también de la empresa Molinos. Hace pocos días, la jueza titular del Juzgado Federal en lo Criminal y Correccional N° 2 de San Martín, Alicia Vence, procesó a dos responsables civiles de la empresa Astarsa, un astillero que ya no existe, pero que tiene decenas de decenas de trabajadores desaparecidos y asesinados. Esto marca un rumbo, pese a que el Gobierno Nacional trata de poner obstáculos desarmando los equipos de investigación, o despidiendo a abogados, peritos y trabajadores y trabajadoras de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación.

Pero nada de eso nos va a hacer bajar los brazos, vamos a estar siempre empujando este carro y cumpliendo con la promesa hecha a las Madres sobre los genocidas:

“Como a los nazis
les va a pasar
a donde vayan
los iremos a buscar”.


Imagen: Verónica Bellomo

Imagen: Verónica Bellomo

*Pablo Llonto es periodista y abogado. Entre 1984 y 1990, colaboró con los equipos jurídicos del CELS en los juicios por desapariciones de personas durante la última dictadura cívico-militar. Representa a familiares de desaparecidos en las causas penales que reanudaron su marcha desde 2003 (Causas Ernestina de Noble; ESMA; Campo de Mayo; Primer Cuerpo del Ejército; Vesubio; Puente 12; Coordinación Federal; Vuelos de la muerte; entre otras).